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Me tiré a dos amigos de mi empresa

Junio 15, 2008

Hola, mi nombre es Selena, tengo 34 años, estoy casada desde hace 3 y trabajo en una empresa como administradora y he escrito éste relato para contar algo que me ocurrió hace algunos dias y que me dejó un recuerdo inborrable. Físicamente, diré que soy más bien alta, peso 55 kg, pelo rubio, tengo bastante pecho, el culo bien puesto y los muslos bien formados; todavía a mí edad dicen que parezco mas joven, debiendo admitir que en más de una ocasión he sido víctima de piropos de todo tipo, tanto por parte de jóvenes como por hombres de mediana edad, además, en alguna ocasión he visto como me han repasado descaradamente con la mirada de arriba a abajo, cosa que a mí me molestaba y avergonzaba cuando paseaba junto a mí marido, pero que a él, lejos de enfadarse, dice que se siente orgulloso
de llevarme a su lado, ya que no todos los hombres tienen la suerte de ir acompañados de una guapa y atractiva mujer.

En el terreno sentimental me encuentro muy bien con mi pareja, nos queremos, nos respetamos y nos entendemos bastante bien en la cama, aunque, desde hace algún tiempo, mi marido me veníainsistiendo con una extraña propuesta, decía que le excitaba la fantasía de imaginarme seducida y entregada a otro hombre que no fuese él, es decir, con algún amigo, con algún compañero, incluso
con desconocidos, y me planteaba situaciones morbosas y extrañas, inimaginables para mí, a lo que yo siempre me he negado rotundamente a seguirle el juego, ya que además de que no se imaginarme ninguna situación con nadie que no sea él, va en contra de los principios morales que tengo yo del matrimonio, aunque él me insistía, diciéndome que le explicase cosas, momentos, deseos intimos que me produjeran morbo el pensar en ello, que tuviera confianza en él y que no me avergonzase por esto, que con eso disfrutaría sin hacer mal a nadie y que no tratase de confundir las fantasías con el amor, pero tras varias veces de intentarlo, me sentía ridícula y no me producía la más mínima excitación.

Además de trabajar y de las labores del hogar, dos días por semana voy a una academia donde imparten clases de francés y a la que asisten entre otras personas dos chicos de poco más
de 20 años llamados Carlos y Marcos; desde hace algún tiempo venía observando que cada vez que entraba en clase me miraban y luego hacían algún comentario entre ellos acerca de mí.
Al principio la situación me resultaba algo incómoda y violenta al sentirme observada y procuraba pasar desapercivida, pero debo reconocer que pasadas unas semanas y no se si fue por las continuas miradas que me lanzaban aquellos jóvenes unidas a la insistencia de mí marido con aquellos temas sobre seducciones, situaciones morbosas, flirteos, etc, comenzó a picarme la curiosidad y con ánimo de recoger momentos y situaciones para luego comentar a mí marido, comenzó
a despertarse dentro de mí la coquetería que toda mujer lleva dentro cambiando mí actitud ante aquellos chicos, respondiendo a sus miradas con una picarona sonrisa, reuniendome con ellos durante los descansos y a vestirme incluso de forma más provocadora , atrevida y juvenil para asistir a clase, con pantalones ajustados, camisetas ceñidas que resaltaban el tamaño de mi pecho o con cortas faldas con las que mostraba gran parte de mis piernas, incluso alguna vez olvidé
ponerme sujetador, cosa que no tardaban mucho tiempo en adivinar; empezaba a gustarme el hecho de atraer y gustar a otros hombres además de mí marido, ya que como mujer y más a mi edad necesitaba confirmar que todavía me sentía joven y atractiva, pero sin ninguna otra intención hasta ahora por parte mía, ya que además, mí marido no sabía nada del tema.

Una vez finalizado el primer trimestre y con motivo de celebrar las vacaciones
de navidad se acordó el ir a cenar a un pizzería de la ciudad.
Para la ocasión me vestí con una camisa blanca un poco transparente,
una falda de licra gris bastante corta y ceñida, unos pantys oscuros
con una apertura central, unos elegantes zapatos negros con algo de tacón
y un pequeño sujetador negro, tipo wonderbra, que me juntaba las
tetas y me las levantaba y como no las tengo pequeñas, la cuestión
es que así estaba rompedora. Cuando llegé al restaurante
casi todos los compañeros ocupaban sus asientos pero al final de
la mesa ví como Carlos me llamaba para indicarme que me había
guardado un sitio a su izquierda y frente a Marcos. Durante la cena todos
estubimos comementando anécdotas del curso, ocupaciones, aficiones,
etc, en un ambiente distendido y desenfadado a la vez que mis dos compañeros
se mostraban muy amables y caballerosos hacia mí, me llenaban continuamente
la copa con vino y notaba como me miraban de una manera especial, pero
fué poco antes de los postres cuando noté como por debajo
del mantel la rodilla de Victor rozaba la mía; al principio creí
que no se había dado cuenta y la aparté discretamente pero
volvió a insistir a la vez que Marcos tocó con su pié
el mío bajo la mesa. Estaba nerviosa y no podía evitarlo.
Con asombro comprobé que el muy descarado se había descalzado.
Su dedo gordo comenzó a tocarme despacio, desde mis pies hasta
la rodilla, luego bajaba de nuevo, así una y otra vez, pero cuando
intentó subir más arriba, cerré las rodillas. Con
toda la cara, al notarlo, él presionó.

No sé si fue el morbo de sentirme acariciada bajo la mesa, el
hecho de que nadie se enteraba de nada o la imposibilidad de montar un
número cambiándome de asiento, lo que hizo que muy despacio
separase las rodillas. El iba despacio, rozándome los muslos hasta
que llegó a mi entrepierna y tocó con aquel dedo la tela
de mis bragas; la impresión fue tremenda. Lo más morboso
de todo aquel sobeo tan íntimo y directo que me estaban dando es que aquellos dos chicos seguían hablando como si nada. Ahora yo
estaba tan abierta de piernas como la falda lo permitía y en menos
de un minuto mi coño empezó a humedecerse, no me atrevía
a mirar a ninguno de los dos, pero sentía tanto gusto con todo
aquello que abría y cerraba las piernas muy despacio. Así,
durante los postres, me estuvo tocando aquel sinvergüenza aunque,
a decir verdad, yo también era una descarada ya que no hice nada
para apartarme, sino que continué espatarrada.

Aprovechando que llegaba el camarero con la cuenta y mis compañeros
decidían a donde iríamos después de cenar, me disculpé,
me levanté y me fuí al servicio. Me metí en uno de
los lavabos, pasé el pestillo y levantándome la falda hasta
la cintura, me bajé las bragas. Mi mano fué directa a mí
coño, estaba gordo y muy mojado, procuré tranquilizarme,
me limpié con un papel, me arreglé la ropa, me refresqué
las manos y salí de nuevo.

Al dirigirme hacia la mesa ví no quedaba nadie y que mis compañeros
y la profesora abandonaban el local, mientras que Carlos y Marcos me esperaban
en la barra.

Hemos acordado en ir al cine a ver una película en versión
original, por lo del idioma ya sabes y luego ir a una discoteca, si es
que todavía estamos animados; los demás han marchado ya
hacia allí pero nos hemos quedado para acompañarte, dijo
Carlos.

Me pareció bien, así que cojimos el coche y marchamos hacia
allí. Carlos conducía, Marcos se sentó a su lado
y yo me senté en la parte posterior del vehículo ya que
me encontraba algo aturdida, no sé si por el vino o por el sofoco.
Tardaríamos un poco en llegar al recinto, ya que se encontraba
a las afueras de la ciudad y aproveché el trayecto para cerrar los ojos e intentar tranquilizarme de la bochornosa situación en
la que me encontré.

Transcurridos unos minutos note como el coche entraba en un camino sin
asfaltar pensando que llegábamos a la zona de aparcamientos del
recinto pero al mirar por la ventanilla ví que no nos encontrábamos
allí sino en un descampado sin iluminación a las afueras
de la ciudad. Todo aquello era muy sospechoso y yo me encontraba algo
nerviosa dada la situación y no tardé en comprobar que todo
había sido un montaje premeditado en el que yo me encontraba inmersa.

- Dónde me habéis traido? ¿no habíais quedado
con los demás?

- Ha habido… un pequeño cambio de planes.

- ¿Cambio de planes…?

- Sí, ahora te lo explicaremos con más tranquilidad.

Tanto Carlos como Marcos salieron del coche y abriendo cada uno una puerta
pasaron a la parte posterior del vehículo donde me encontraba yo.

- Mira, …que te parece si continuamos con lo de antes…

- Lo de antes…? …que quereis decir…?

- Vamos…, no te hagas ahora la estrecha que lo sabes muy bien…

- Creo que ha habido un malentendido…, dije con voz temblona y asustada.

- Un malentendido…?, pués mejor será lo aclaremos cuanto
antes porque llevas unas cuantas semanas calentándonos la polla
sabes…

Ambos se acercaron hacia mí y sin darme opción, comenzaron
a besarme por las mejillas, por las orejas y finalmente por el cuello
y a acariciarme suavemente por encima de la ropa. Marcos no tardó
en aprovechar la oscuridad de aquel solitario lugar para colocar su mano
sobre mí muslo, iniciando una lenta y suave caricia hacia arriba
mientras Victor me separaba suavemente la otra pierna haciéndome
lo mismo. Intenté convencerles para que lo dejásen, pero estaban demasiado excitados como para venirse a razones y es que la situación
no era para menos. Cerré mis ojos mientras me dejaba acariciar
por aquel par de chicos que me habían calentado tanto durante la
cena. Cuando quise darme cuenta me encontraba ya con la camisa desabrochada
y abierta, quedando a la vista un minúsculo sujetador negro del
que asomaban la mayor parte de mis pechos y la falda remangada hasta más
de la mitad, mostrando casi la totalidad de mis muslos.

- Joder…, como viene vestida nuestra amiguita esta noche….

- Por favor…, dejadme…, esto es una locura…, vosotros sois muy
jóvenes…, yo soy una mujer casada…

- Casada?…, ya sabe tú marido el modelito que te ponías
esta noche para salir a cenar con los amigos?…

- No…, no lo sabe…, por favor…, será mejor que lo dejemos…,
si se enterase mí marido…, él…, él…

- El no se va a enterar de nada de lo que pase esta noche, al menos por
nuestra parte y por la tuya creo que tampoco te interesa, así que
no te preocupes y relájate…

- Yo…, yo no debería…, yo…, yo…

- Tú..?, tú lo único que quieres ahora es que te
den una buena polla…verdad?

Durante unos segundos dudé, y luego cerrando los ojos asentí
con la cabeza e instintivamente mis manos fueron resbalando sobre los
muslos de aquellos jóvenes, y una vez allí no tardé
en encontrar unos enormes y alargados bultos que palpitaban bajo la cremallera
de cada uno de los pantalones.

No podía creerme lo que estaba haciendo, me encontraba con la
falda remangada hasta las ingles y con mis tetas casi al aire en la parte
posterior de un coche dejándome acariciar y con el deseo de ver
y amasar la polla a aquellos dos perversos jóvenes a los que prácticamente
ni conocía; así que sin perder un instante más, bajé la cremallera a uno, luego desabroché los botones del tejano al
otro y me apresuré en sacar y ver cómo eran en realidad
aquellas dos pollas que, debo reconocer que en más de una ocasión
me había querido imaginar como serían y que debido al amor
hacia mí marido me reprimía estos sucios pensamientos pero
ahora las tenía en mís manos a mí entera disposición;
Victor la tenía muy gorda y carnosa, aunque algo flácida
todavía, mientras que Marcos la tenía más larga,
dura y muy mojada ambas buenísinas y con unos gordos testículos
en la base. Mientras tanto, ellos tampoco perdieron el tiempo en acabar
de remangarme la pequeña falda uno y pegando un pequeño
tirón del sujetador hacia abajo dejando mis tetas al aire el otro.

- Joder, que buena que está…

- …vosotros tampoco estais…nada mal, dije mientras alternaba las
miradas a cada uno de los miembros de aquellos muchachos; era la primera
vez que veía y tocaba una polla distinta a la de mi marido y debía
contenerme para no apretar en exceso aquellas dos pollas mojadas que resbalaban
de mis manos.

- …y que par de tetas…, dijo el otro mientras contemplaba el espectáculo.

- …seguro que tu marido no te hecha un buen polvo desde hace tiempo,
pero esta noche te vamos a dar ración doble de polla , no te merece
menos…

Marcos me separó las piernas y comenzó por apartar mí
braga con dos dedos y con gran maestría comenzó a darme
una suave caricia en mí clítoris cosa que hizo que lanzase
un pequeño suspiro y quedase mi boca entreabierta, lo que aprovechó
para pegar sus labios a los míos y entregarme su lengua que acogí
con sumo gusto mientras que Victor comenzó a acariciarme suavemente
los pechos haciendo que mis pezones reaccionaran y se pusieran duros y gordos como garbanzos mientras me dicía al oido:

- Ya sabe tu marido lo puta y calientapollas que eres cuando vienes a
clase…?

- Qué diría si viese a su mujercita dejandose meter mano
en un coche por dos tios como una zorra…?

Aquellas palabras, al contrario de lo que hubiese podido pensar semanas
atrás, en vez de ofenderme, me excitaron aún más,
haciendo que acelerase el ritmo de la paja que les estaba propinando,
entonces Marcos comenzó a introducir dos de sus dedos en mí
encharcado y abierto coño, iniciando una follada con su mano mientras
simultaneamente con la otra estimulaba mi clítoris, dándome
placer por todas partes; me tenían muy caliente y sólo pude
abrir la boca para decirles:

- Sois unos cabrones…!!, me estáis matando de gusto…!!, me
tenéis muy mojada…!!, metedme vuestras pollas y folladme de una
vez, como sigáis así me voy a correeer !!..aahhh…!!

Así, espatarrada, dejándome sobar y chupar los pezones
por uno, metiéndome mano en el coño el otro y una polla
en cada mano me corrí por primera vez sin poderlo evitar, retorciéndome
de gusto como una tonta veinteañera. La situación no era
para menos, pero me encontraba muy excitada y no podía parar.

Me giré entonces hacia Victor, ví su gorda y mojada polla,
y sin pensármelo dos veces me amorré comenzándola
a engullir con auténtico desenfreno, me apetecía metérmela
en la boca y lamerla, chuparla a fondo, no sé si era por el morbo
de tener una polla tan enorme a mí disposición, o por el
hecho de encontrarme en aquel lugar, dejándome meter mano por aquellos
dos jóvenes y sin que mí marido se enterase de nada, el
caso es que yo acabé derrotada ante tal situación, entregándome
al placer, al sexo!!. Mientras, con el culo ofrecido a Marcos, éste no tardó en darme lo que tanto necesitaba ; puso su polla a la
entrada de mí mojado coño y empujando suavemente la metió
hasta el fondo, provocando que yo lanzase un quejido de placer, después
comenzó a follarme suavemente, luego aceleró, entrándola
y sacándola al completo, acompañando al ritmo de la mamada
que le estaba propinando a Carlos:

- Ah…, que bien la chupas…, que gusto…, como sigas así me
voy a correr…, ah…si…, tómala toda… !!.

Carlos descargó toda su leche dentro de mí, fué
como una explosión que acabó por llenarme toda la boca y
mientras yo me apresuraba en sorber y tragar todo aquello, Marcos comenzó
a bombear acelerarando y profundizando aquel mete y saca tan bueno que
me estaba dando:

- Yo también me corro ya…!, Toma…ah…!

- Sí, sigue… que yo tambien me voy ya…ah…!

Y así, con el chapoteo de mí coño con la polla de
Marcos entrando y saliendo de él y con la polla de Victor en mí
boca nos corrimos los tres. Me incorporé tras unos instantes después
de relamer y limpiar la polla a Carlos y entonces Marcos me dijo:

- Chúpame ahora a mi la polla!…te apetece?

Sin contestar y cegada por mi calentura me amorré y así,
agarrándola con una mano comencé de nuevo a menearsela y
a chuparla y ésta no tardó mucho en reaccionar, volviendo
a ponerse dura y con una erección enorme, teniendo que dejar tres
o cuatro dedos de polla fuera de mí boca ya que casi me daban arcadas
al intentar tragarla entera. Mientras Victor colocó su polla en
la entrada de mí culo y comenzó a presionar.

- No por favor, por ahí no…, me duele…., te lo ruego…, por
lo que más quieras…, me duele…

- Qué pasa?.. que no estás acostumbrada a que te la metan por aquí…? o… es que ésta polla és más
gorda que la de tú marido…?

- …aahhh…!!, …las dos cosas….

- Pues ésta noche te la voy a meter por éste culito de
zorra que tienes, verás como te gusta….

Así, sin hacer caso a mis protestas y agarrándome por la
cintura, comenzó a presionar; primero con un golpe seco metió
el glande en mis entrañas. El dolor era terrible y después
de tres o cuatro empujones más supuse que tenía toda su
polla dentro de mí, confirmándomelo el golpeteo de sus huevos
sobre mís carnes. Así, con toda su polla dentro, comenzó
a encularme lentamente, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Me di
cuenta que el dolor estaba en el anillo de mí ano y no en el recto,
así que tenía que evitar a toda costa que aquel glande volviera
a salir para no sentir aquella enorme punzada, de ésta manera,
cada vez que su polla se retiraba y amenazaba con intentar salir era yo
misma quién casi inconscientemente llevaba mí culo hacia
atrás para tragarla de nuevo enteramente. No sabía cuanto
iba a durar aquel tormento, pero que viendo que estaría sometida
un buen rato por aquel joven y ante la imposibilidad de acabar con aquello,
acabé por asumir la situación en la que me encontraba mientras
iba mamando la deliciosa polla de su amigo, entrando y saliendo de mí
boca al ritmo con el que la otra polla entraba y salía de mí
culo; éste acabó acoplándose por fín a aquella
enorme polla, todo se movía ahora con mucha más facilidad,
incluso debo reconocer que cesaron mis protestas y éstas se convirtieron
en sollozos placenteros, gemidos, suspiros y en alguna que otra palabra
grosera y sucia; quién me iba a decir a mí que aquella noche
iba a acabar poniéndole los cuernos a mí marido teniendo
una aventura con dos jóvenes y mucho menos dejarme follar por todos sitios como lo estaba haciendo, pero estaba sintiendo mucho placer con
todo aquello y ahora era yo misma quien se movía para rozarme más
y más, me sentía como una perra caliente.

- Mmmum…, mmmum…

- Ahora no te quejas, eh!….

- Mmmum…, mmmum…

- Sí, parece que le gusta…

- Cálla…, calla y sigue follándome, …así…,
…así…, que gorda la tienes cabrón…, como me llenas…,
asiii…, ahy…, como me está gustando ahora que me follen por
el culo…!, …ahhy…!

Entonces Marcos, cogiéndome por la nuca me acompañó
de nuevo hasta su polla

- Cálla y sigue chupandomela…

- Mmmum…, mmmum…

- No aguanto más, me voy a correr como sigas retorciendo tu culo…ahh!

- Ahh…, que bueno…, clávamela toda …, así…, que
gorda la noto…, fóllame bien…!, así…, ahhh…, me
corro…, …me corro…ahh!!

- Yo tambien me corro, toma mi leche….

- …y la mía también…

Así, nos corrimos de nuevo los tres, descargando uno toda su leche
en mí culo y el otro en mí boca, y así, trás
lamer y saborear todo aquello, con mí culo inundado y el coño
chorreando, incorporándome les ofrecí mí boca a los
dos como muestra de satisfacción; después de relajarnos
unos instantes nos pusimos bien la ropa como pudimos y nos marchamos,
sin haber visto ninguna película y sin bailar, pero satisfechos.

Cuando llegué a casa mí marido estaba durmiendo, me lavé
ya que iba chorreando por todos sitios y con las bragas empapadas, luego me metí en la cama procurando dormir. Durante dos días tube
dolorido mi culo, pero mereció la pena.

De todo ésto a mí marido naturalmente no le conté
nada, pero a raiz de aquella primera ración de cuernos cambió
totalmente mi actitud hacia los hombres ante situaciones de la vida cotidiana;
ahora debo reconocer que hay momentos en los que me gusta sentirme observada
cuando voy por la calle, visto con ropa más femenina, ajustada
y provocativa, incluso cuando voy a alguna cafetería o restaurante
y coincide que llevo alguna falda corta y estrecha aprovecho para situarme
frente algún desconocido y provocar una excitante situación
ya que descuidadamente cruzo las piernas quedando a la vista gran parte
de mis muslos o bien las dejo entreabiertas para hacerlo enloquecer con
sus calientes pensamientos. Semanas más tarde, cuando una noche
mí marido comenzó a tratar el tema me atreví a contárselo
como si de una fantasía mía se tratase, y al comprobar como
se iba poniendo cachondo se lo fuí explicando con todo tipo de
detalles, sin imaginarse que todo aquello me ocurrió en la realidad,
disfrutando yo también mucho, ya que me sentía muy excitada
al recordar aquellas dos pollas y en como me follaron aquellos maliciosos
jóvenes; fue a partir de entonces cuando comencé a participar
activamente y a seguirle el juego de sus fantasías con otros hombres
en situaciones imaginarias en las que me intenta involucrar; lo que no
imagina es que con todo esto ha conseguido que su recatada y tímida
mujer se haya vuelto un poco más golfa de la cuenta…

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